FRANCISCO TOQUICA
17 de agosto - 6 de octubre
GUION PARA UNA PELÍCULA DEL OESTE
Subtitulada en español Exterior/atardecer (hora mágica) Al fondo un atardecer, el desierto cada vez más seco, un caballo solitario arrastra una camilla vacía hecha con troncos y una cobija sucia. Se detiene en medio de esta arenera inmensa y da su último resoplido, las bacterias de su estómago se enteran de su muerte y empiezan a devorarlo desde adentro, asistimos al espectáculo de la desaparición. En primer plano algo se derrite, son los glaciares del Polo Norte; desde que los medios de comunicación masivos pusieron la mirada en su colapso inminente y con ellos, el de los Osos Polares, el turismo ha aumentado en un 300%, miles de turistas llegan cada año en manada para ver de primera mano el desastre que nosotros mismos hemos creado. Asisten al desvanecimiento y lo graban en 4K, para luego compartirla, de vuelta en sus oficinas, con sus colegas. Un tren se descarrila, un avión se cae, la información fluye a tal velocidad que se contrae, implosiona.
Pasamos a un plano general, Paul Virilio está sentado en una piedra, intuimos que era él quien iba en la cama que arrastraba el caballo solitario porque está sucio y su camisa está rota en varios lugares, mira la cámara y dice: “toda persona que cruza el desierto en solitario tiene algo que esconder, todas nuestras tecnologías tienen en su ADN el gen de su propia destrucción, amamos el accidente”. El plano se va abriendo muy lentamente con una canción medio alegre, medio desesperada de fondo, Virilio es solo un punto diminuto en el paisaje. El cielo está despejado, unos buitres atraviesan el cielo, un Sukhoi
su-57 ruso desgarra la canción, sus motores suenan como un grito, pasa a gran velocidad, apenas si vemos un destello ¿Qué quedará del paisaje cuando nosotros hayamos desaparecido?
-Nada, contesta el fantasma del Sukhoi, el paisaje es una invención humana, un cliché domesticado, una idea.
Exterior/noche
Todo termina con un duelo. En medio de la escenografía abandonada de un pueblo abandonado se miran a los ojos los cadáveres del caballo y el de Paul Virilio. Duran en silencio varias horas, el plano se vuelve intrigante. Solo se mueven las cortinas viejas de un bar que está al fondo. Virilio saca una pistola y dispara, el caballo cae. Aparece en medio del plano, en letras amarillas con borde negro, serifadas, una frase que dice: “Su nombre era esperanza”. Luego en mayúsculas la palabra “FIN”
Pasamos a los nombres del equipo técnico.
Gabriel Mejía Abad








